- 2 tomates
- Queso fresco
- Anchoas
- Aceite
- Menta
- Orégano
- Albahaca
- Se toman un par de tomates medianos/grandes, más o menos verdes según gustos, por persona, se parten por el diámetro principal.
- Se recortan las bases donde ha estado la flor y cogido a la mata, para que asienten bien sobre el plato.
- Se cortan unos trozos de queso fresco y con ellos se tapa la parte superior de los tomates.
- Encima del queso se coloca una anchoa.
- Se le echa un poco de aceite por encima y un poco de menta, orégano o albahaca picadas estas hierbas finamente a poder ser frescas.
- Se colocan los tomates así preparados en un plato y se introducen en el frigorífico.
