
- 1 pulpo ( de aproximadamente 800 g)
- 2 patatas grandes nuevas
- 75 g de queso gruyère rallado
- 1 cebolleta blanca pequeña
- 1 cucharada pimentón dulce
- 1 vasito de aceite de oliva virgen
- sal y pimienta negra
- 2 hojas de laurel
- 1 cebolla
- 1 zanahoria
Si el pulpo es fresco, hay que congelarlo durante tres días para que esté más tierno. Lavar el pulpo; poner a cocer en una olla con agua con la cebolla pelada y entera, la zanahoria raspada y el laurel.
Cuando el agua lleve cociendo cinco minutos, sumergir el pulpo y asustarlo (añadir agua fría para romper el hervor) tres veces. Dejarlo cocer aproximadamente una hora y media o dos horas (pinchar para comprobar que esté tierno). Retirar y dejar escurrir.
Lavar las patatas y cocerlas con piel, preferiblemente en el agua de cocción del pulpo o en agua con un poco de sal.
Cuando estén tiernas, retirar con una espumadera y dejar enfriar. Pelar y cortar en ruedas finas sin que se rompan. Cortar los tentáculos del pulpo con un cuchillo bien afilado y de forma sesgada, para conseguir rodajas más grandes.
Sobre una fuente de horno con papel engrasado formar cuatro milhojas alternando rodajas de patata, pulpo y queso. Hornear durante 15 minutos a fuego suave (170 °C).
Mientras, preparar la salsa: picar la cebolla fina y sofreir con el aceite templado.. Espolvorear con sal gorda y pimienta.
Colocar cada milhoja en platos individuales y rociar con un poco de salsa y pimentón.
