
- 8 huevos
- 1 puerro
- 2 rebanadas de pan payés (mejor si es del día anterior)
- 1 cucharadita guindilla y de pimiento rojo
- 1 diente de ajo
- 75 g queso cheddar
- perejil y cebollino fresco
- aceite de oliva
- 15 g mantequilla
- 2 zanahorias ralladas para acompañar
Lavar y pelar el puerro; quitar los extremos y picar en juliana finísima; echar en una sartén con dos cucharadas de aceite y saltear, hasta que quede trasparente.
Removerlo de vez en cuando y añadirle una pizca de sal. Batir los huevos en un cuenco y mezclar con los puerros, una vez pochados y tibios.
Cortar las rebanadas de pan en cubitos menudos y regulares, dejándolos sobre un cuenco; pelar el ajo y prensarlo, mezclándolo con un chorrito de aceite; añadir guindilla en polvo y pimentón y volcar sobre los cubitos de pan. Remover para que se incorporen bien y tostarlo en el horno o en la sartén hasta que queden tostados y crujientes.
Picar sobre una tabla las hierbas frescas y reservar. Rallar el queso grueso y mezclar con las hierbas. En una sartén honda al fuego y fundir la mantequilla; echar el revuelto de huevo y puerro y cuajarlo a fuego suave, removiendo con una cuchara de madera hasta que estén hechos, pero jugosas, rectificando el punto de sal.
Retirar del fuego y mezclar con el queso y los picatostes. Enseguida ponerlo en una fuente de horno y gratinar dos minutos hasta que el queso comience a fundirse. Servir enseguida acompañada de un cuenco de zanahorias ralladas.
