
12 sardinas medianas
una plancha de hojaldre congelado
2 cebollas tiernas
75 g jamón en dados
2 tomates frescos
un diente de ajo
orégano seco
4 cucharadas aceite
sal, aceite de albahaca
albahaca fresca
Lavar las sardinas, retirar las cabezas y las espinas, abriéndolas longitudinalmente (se pueden comprar ya abiertas y limpias). Colocarlas sobre una fuente espolvoreada de orégano y unas gotas de aceite de albahaca.
Conservar en la nevera tapadas con papel film de cocina durante media hora.
Pelar las cebollas y cortar en aros finos; saltearlos en una sartén a fuego muy suave con el aceite y el ajo cortado en láminas, añadir los dados de jamón y tapar.
Lavar y secar los tomates; cortarlos en rodajas muy finas y reservar.
Extender el hojaldre descongelado con un rodillo sobre una superficie enharinada, formando una plancha alargada y fina. Colocar sobre papel de horno y retorcer un poco los bordes, pinchándolos con un tenedor para que queden bien fijados.
Cubrir el hojaldre con la cebolla pochada; colocar las ruedas de tomate y encima las sardinas.
Añadir una pizca de sal y cocer a horno precalentado a 200 °C por la parte inferior, durante al menos 30 minutos, hasta que el hojaldre esté bien dorado.
Antes de servir, añadir un poco de aceite si fuera necesario y adornar con unas hojas de albahaca.
