
300 gramos de espaguetis.
Un manojo de tallos de ajos frescos.
4 guindillas secas pequeñas.
Aceite de oliva.
Sal.
Perejil.
Ponemos una cazuela a fuego fuerte con agua y sal, cuando este hirviendo se añaden los espaguetis y dejamos cocer a fuego lento durante 10 minutos. Una vez cocidos los vertemos en un escurridor y bajo el grifo con agua fría refrescamos para parar la cocción de los tallarines, escurrimos y reservamos ligeramente untados con aceite de oliva. Por otro lado en una sartén amplia con aceite de oliva salteamos los tallos de ajos frescos troceados junto a las guindillas secas y antes de que se tuesten en exceso, añadimos la pasta cocida y escurrida. Removemos rápidamente para que se impregne del aroma de ajo y aceite y se espolvorea con un poco de perejil. Es importante que la pasta no quede aceitosa para lo que habrá que ajustar muy bien la cantidad de aceite de oliva: una cucharada de aceite de oliva por cada 100 gramos de pasta.
