
50 g de parmesano rallado
sal y pimienta blanca
granos de anís
1 lombarda mediana
1 cebolla grande
1 manzana reineta
3 cucharadas de aceite
mantequilla para engrasar el molde, sal
para la crema:
1/2 litro de leche
2 cucharadas de maizena
20 g de mantequilla
1/2 cucharadita de anís dulce
Lavar la lombarda y cortar en juliana fina. En una olla con abundante agua y sal cocerla durante 30 minutos; escurrir.
Pelar la cebolla y cortar en cubos muy finos. En una cazuela rehogarla con aceite a fuego suave. Pelar la manzana y cortarla en cuatro; eliminar las semillas y laminar sobre la cebolla, dejándola durante diez minutos a fuego lento y tapado, hasta que se ablande. Añadir la lombarda y rectificar el punto de sal. Tapar y rehogar de nuevo diez minutos lentamente. Retirar del fuego y dejar templar.
Preparar la crema: en un cazo antiadherente calentar la mantequilla y añadir la maizena; tostar ligeramente e ir incorporando la leche templada poco a poco, para que no se formen grumos, sin dejar de remover.
Salpimentar y echar unas gotas de anís. Dejar cocer lentamente diez minutos, removiendo de vez en cuando. Encender el gratinador y engrasar un molde de corona. Rellenar con la lombarda apretándola con el dorso de una cuchara y desmoldar sobre una fuente de horno.
Cubrir con la bechamel y espolvorear con queso parmesano y granos de anís (es optativo). Meter en el horno unos minutos, hasta que se dore el queso.
