
- 150 g chorizo
- Media cucharada de aceite de oliva
- 150 g queso mozzarella para fundir
- 150 g queso gruyère o emmental rallado
- 1 hogaza de pan en trozos para servir o tostadas pequeñas
Picar el chorizo. Calentar el aceite en una sartén y hacer el chorizo a fuego medio, hasta que esté completamente dorado. Escurrir y reservar.
Engrasar ligeramente una cazuela de barro. Mezclar los dos tipos de queso y poner en la cazuela. Ahuecar ligeramente en el centro y verter el chorizo en el centro. Llevar al horno a fuego fuerte, hasta que el queso se haya fundido y comience a burbujear.
Servir inmediatamente, acompañado de trozos de pan o de tostadas. Servir en la misma fuente del horno.
