
- 4 lomos de bacalao de 200 g cada uno
- 1 racimo de uvas blancas o negras (se pueden combinar)
- 2 cebollas grandes
- 250 ml vino moscatel
- 2 cucharadas harina
- cebollino fresco
- 1 cucharadas de miel
- 200 ml de aceite
- sal y nuez moscada
Dejar el bacalao 24 horas en remojo, cambiando al menos el agua tres veces. Lavar las uvas y reservar cuatro ramitos pequeños; despepitar el resto de uvas, abriéndolas por la mitad y con un vaciador o cuchillo retirar las semillas. Reservar.
Pelar las cebollas y cortar en juliana. En una cacerola sofreir la cebolla con cuatro cucharadas de aceite a fuego lento.
Sazonar con sal y nuez moscada; tapar y dejar pochar merdia hora, removiendo con una espumadera para que no tome color. Pasado este tiempo, añadir las uvas despepitadas y la miel y continuar rehogando cinco minutos más.
Secar el bacalao con papel de cocina y pasar por harina. En una sartén con el resto de aceite freir por ambos lados, hasta que quede bien dorado.
A medida que estén hechos, colocar los lomos sobre el lecho de cebolla y poner de nuevo a fuego suave. Cuando comience a hervir, añadir el vino moscatel y tapar la cazuela, moviendo suavemente para que no se pegue el fondo (añadir un poco más de vino o agua si fuera necesario, para que la salsa no se consuma).
Dejar cocer lentamente diez minutos más y retirar. Dejar que repose durante media hira antes de servir. Adornar con hojas frescas.
