
2 sepias.
8 cucharadas de aceite de oliva.
Sal.
4 dientes de ajo.
2 cucharadas de harina.
10 cucharadas de aceite de oliva virgen.
Un vaso de agua o de caldo de pescado.
Perejil picado.
Limpiamos las sepia de vísceras y de piel. Vaciamos y limpiamos bajo el agua fría.
Una vez limpias las sepias y si son muy gruesas las cortamos en dos mitades longitudinales. Con un cuchillo, marcamos por la parte exterior haciendo unas incisiones superficiales. Primero paralelas en un sentido y luego otras paralelas en sentido contrario. Estos cortes se hacen para facilitar el cocinado de la sepia y que no se doble por efecto del calor. Las ponemos en la plancha, primero la parte marcada. Una vez cocinada ponemos a punto de sal y reservamos.
Cortamos los ajos en láminas y echamos en una cazuela de barro puesta al fuego con aceite de oliva virgen. Sin que lleguen a dorarse añadimos un poco de harina. A continuación añadimos el vaso de agua o de caldo de pescado y cocemos a fuego lento unos cinco minutos, espolvoreamos el perejil picado por encima. Introducimos la sepia cocinada y movemos la cazuela en vaivén, dejándola en reposo unos minutos antes de servir.
